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Después de dar muchas vueltas sobre por dónde empezar, decidimos tomar la primera decisión: el suelo.

Como ya visteis en las fotos de “El comienzo”, el suelo estaba pintado de azul y con líneas amarillas ya que, anteriormente, era un almacén de material ferroviario.

¡No os podéis imaginar la cantidad de grasa y marcas de ruedas que había!

El toque industrial que tenía nos gustaba mucho, pero ese color no era el apropiado para nuestro proyecto. Había que cambiar por completo. Estuvimos valorando varias posibilidades: madera, piedras,… Sin embargo, decidimos decantarnos por la pintura Epoxi ya que era la adecuada para ese tipo de suelo.

Primero había que limpiar muy bien esa grasa para poder pintar encima. Después de varias pasadas con una máquina profesional y utilizando productos de todo tipo, estaba preparado para el cambio.

Y, ¿de qué color pintamos?

Otra gran pregunta. Descartamos los oscuros porque eran más “sucios” (aunque eran nuestros preferidos) hablando de pisadas. Tenía que ser algo limpio a la par que elegante.

 

Dimos muchas vueltas y el Epoxi nos limitaba en cuanto a colores (ya que los que se hacen específicamente tardan más en preparar la mezcla). Teníamos que comenzar ya porque era necesario realizar la mudanza y, además, seguir trabajando, así es que, elegimos uno que “en ese momento” nos pareció el adecuado y ya estaba preparado. Decimos en ese momento porque ya sabéis nuestro lema (Siempre en beta). Por ello, no descartamos ningún futuro cambio 😉

Nos pusimos manos a la obra. La tarea no era fácil. Máscarillas, rodillos con palos de escoba para hacer más cómoda la faena y ¡al lío!

En un espacio tan grande, los brazos comenzaban a sufrir el ir y venir del rodillo. Pero, al finalizar la tarea, el resultado era satisfactorio y comenzamos a ver el inicio de nuestro proyecto.